12/12/11
Cuanto Vale Un Milagro
12/12/2011
Notas
Una pequeña fue a su habitación y saco un frasco que tenia
escondido en el closet, esparció su contenido en el suelo y contó con atención
tres veces. Verifico el total perfectamente; no había lugar de errores. Con
cuidado regreso las monedas al frasco, lo cerró, salió con el sigilosamente por
la puerta trasera y camino tres cuadras hasta la farmacia de Rexall, que tenía
en la puerta el dibujo de un jefe indio.
Espero pacientemente a que el farmacéutico le prestara
atención; pero él estaba muy ocupado por el momento. Luego Tere, -Que así se
llamaba- movió los pies para que rechinaran sus zapatos. Nada. Entonces se
aclaro la garganta, lo más fuerte que pudo y tampoco le sirvió de nada;
finalmente tomo unos centavos del frasco y tocó el mostrador de cristal. ¡Con
eso fue suficiente!
-
¿Qué es lo que quieres? - Le preguntó el farmacéutico con tono de
mortificación -. Estoy hablando con mi hermano que viene de Chicago y no lo he
visto en años.
-
Bueno, señor, quiero hablarle acerca de mi hermano
– le contesto Tere con el mismo tono de impaciencia -. El está muy, muy enfermo
y quiero comprar un milagro.
-
¿perdón? -Dijo el farmacéutico.
-
Su nombre es Andrés y algo malo ha estado
creciendo en su cabeza; mi papi dice que solo un milagro puede salvarlo, ahora
dígame. ¿Cuánto cuesta un milagro?
-
Nosotros no vendemos milagros aquí,
chiquita. Lo siento, pero no puedo
ayudarte – Dijo el farmacéutico suavizando la voz.
-
Mire tengo dinero para pagar – insistió, mientras le enseñaba el frasco - . Si no es
suficiente, conseguiré lo que falte. solo dígame cuánto cuesta.
El hermano del farmacéutico, un hombre maduro y muy bien
vestido intervino, preguntándole a la niña.
-
¿Qué clase de milagro necesita tu hermano?
-
Lo ignoro – replico Tere, con los ojos muy abiertos
-. Yo solo sé que está muy enfermo y mi mami dice que necesita una operación en
la cabeza. Como mi papi no puede pagarla por eso quiero usar mi dinero.
-
A ver – Dijo el hombre de Chicago – ¿Cuanto
tienes?
-
Un dólar con once centavos – contesto Tere con
una vocecita poco audible-. Y ese es todo el dinero que tengo pero puedo
conseguir más si es necesario.
-
Bueno, que coincidencia – sonrió el hombre -. Un
dólar y once centavos es el precio exacto de un milagro para los hermanitos.
Tomo el dinero en una mano, y con
la otra sostuvo la manito de la niña, y le dijo.
-
Llévame a dónde vives quiero ver a tu hermano y
conocer a tus padres. Veamos si de pronto tengo el milagro que necesitas.
Ese hombre bien vestido era el doctor Charlton Armstrong, un
cirujano especializado en neurocirugía. Opero a Andrés sin cobrar nada, y se
encargo que su estadía en el hospital fuera gratuita.
Los papas de los niños hablaban felices, acerca de la cadena
de eventos que había derivado en la llegada del médico, de la mano de Tere.
-
Esa cirugía – Susurraba la madre –fue un milagro
real. ¡No me imagino cuanto puede costar!
Tere, escucho el comentario y sonrió ella sabía exactamente
cuánto cuesta un milagro: Un dólar con once centavo, mas la fe de una
chiquilla.













